Mostrando entradas con la etiqueta maltrato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maltrato. Mostrar todas las entradas

12 de noviembre de 2008

Perros encadenados

No concibo toda una vida amarrada a los límites que imponen el número de eslabones de una cadena.

Merece la pena insistir en un tema non grato para muchas personas, el maltrato animal en todas sus formas. No hablar, hacer oídos sordos o evitar conocer las crueldades que sufren los animales, menosprecia la labor de quienes se preocupan de denunciar y luchar para hacer más digna la existencia de quienes habitamos este planeta.

La Galga Lluenta es un blog que visito con mucha frecuencia y que os recomiendo porque sabe tratar con firmeza y a la vez con especial ductilidad la problemática del maltrato animal en España. Recientemente me llamó la atención un cartel e información respecto a los perros encadenados:  La galga lluenta: DENUNCIA DONDE VIVA UN/A PERR@ ENCADENAD@



La campaña que anuncia es directa, liberar a los perros rurales de las cadenas, ¡Ayúdanos a evitarlo!. La forma de colaborar es tan fácil como fotografiar a los perros encadenados que encontreis en vuestras excursiones al campo o a la montaña y enviar después las instantáneas y datos de la situación a una dirección de correo: arantxa1980_8@hotmail.com. 


Los perros alarma
 Todos sabemos que no sólo los perros rurales son víctimas, las urbanizaciones, los almacenes, las zonas industriales están llenas de collares y cadenas de apenas un metro. Son los perro alarma, porque otro cosa no pueden hacer, ladrar por miedo y alertar a sus amos de que hay intrusos alrededor. 
Los aullidos lastimeros de un perro atado no ablanda el corazón de sus amos ni parece molestar a sus oídos esa queja constante, que puede durar años, hasta que el animal se da por vencido y se resigna a morir en vida.

He tenido ocasión de presenciar los esfuerzos que hace un can por liberarse de sus ataduras, de como gime y aulla porque se ha enredado en la cadena, porque llueve o nieva y siente frío y, he visto como su amo o ama le observa  impasible desde la ventana de su confortable hogar. La crueldad no conoce límites en algunas mal llamadas "personas".
!Denunciad¡
2tintas

17 de abril de 2008

Mi amiga la Flaca es una perra maltratada

Todos los días voy a visitar a mi amiga la Flaca, nos saludamos a través de una verja rozando nuestros hocicos.

La Flaca es una perra dulce y agradecida. Lástima que sus amos no gocen de la suficiente sensibilidad para apreciar la bondad de la Flaca. Ella está continuamente intentando llamar la atención porque es consciente del abandono que sufre y porque pasa muchas horas encadenada, llorando para que la desaten, llorando porque llueve y tiene frío, llorando porque no tiene agua, o llorando porque sus amos están en la casa y no le hacen el más mínimo caso.

Han pasado tres estaciones desde que llegó, tres estaciones en un patio, rodeada por alambradas y con una vieja mesa de madera como guarida. ¿Puedes imaginarte cómo ha pasado el invierno?



La Flaca es una perra mestiza con rasgos de braco, debe tener un año de edad. Es tan cariñosa que siempre que pasamos delante de su verja intenta sacar su cabeza y sus patas para que la acariciemos. Como es tan grandota apenas puede asomar las puntas de los pies y el morrito, lo suficiente para que la podamos tocar. Lo agradece con miradas y gruñiditos que más parecen lamentos que risas. Tiene siempre los ojos enrojecidos.

Todos los días suelo colarme por la verja y me voy a jugar con ella al perro y el gato. Ella intenta correr tras de mi y yo me subo a los árboles. Mi ama le regaló un perrito de goma para que juegue cuando se queda sola. Se lo llevó en la gran bocota como a un trozo de tarta, lo escondió con mucho cuidado entre unos troncos y volvió para agradecer el obsequio.

Mi amiga la Flaca no ha tenido suerte y seguramente acabará como su antecesora, con una bronquitis crónica e infectada por garrapatas. Mi ama la acogió y cuidó durante los últimos siete meses de su vida, antes de que sus amos la reclamaran y desapareciera para siempre a los pocos días.

Puça, mi madre, vino huyendo de la casa de la Flaca, ella también buscó refugio y se quedó aquí. Nos llevaba a mí y a mis hermanos, porque llegó embarazada.

Desde hace pocos días la Flaca anda suelta por el patio, creo que su amo se ha responsabilizado de ella, o tal vez les han llamado la atención. Lo ignoro, pero ojalá no la vuelvan a encadenar nunca más. Ojalá los niños de su casa no le tiren piedras ni le den patadas, ojalá alguien se enamore de ella, de verdad, y se la lleve de ese lugar tan patético.