El invento consiste en hacer agujeros circulares en una caja de cartón (de la medida de una cabecita de gato o perro) y colocar dentro de ella a las mascotas. Con ayuda de un palo, en cuya punta se enrolla material blando como goma-espuma que se sujeta con cinta aislante para que haga las veces de cabeza de martillo.
Montado el artefacto y metidas las mascotas, el juego consiste en no dejarlas salir de la caja cada vez que asoman la cabeza por los orificios. La verdad, mucha gracia no le encuentro...