El vídeo no deja la menor duda, lo cacé yo solita.
Esta es mi primera experiencia en caza mayor. El monstruo lo encontré en un barranco, lo llevé a mi cabaña y estuvimos jugando hasta que se cansó.
Mi ama se quedó impresionada ante mi hazaña y anduvo espiándome mientras jugaba con mi amigo de rabo largo y pelado.
Mis hermanos, afortunadamente andaban de parranda y no se enteraron del acontecimiento, así que todos los honores fueron míos.
Por arte de magia, la de mi ama, el ratón desapareció dentro de una bolsa de plástico y me quedé sin el juguete.
Oí decir a la familia que era cosa del instinto felino y que yo no me lo comería porque soy una gatita adaptada al pienso, a los potitos y a todo lo comestible de la casa.
Espero vuestras felicitaciones.