25 de mayo de 2008

Desde mi madrigera monto guardia contra los intrusos


En toda comunidad siempre hay un individuo que te toca la moral.

Estoy realmente enfadada, hay un gato en el vecindario que me cae fatal. Es rubio, malcarado y agresivo. No lo soporto. ¡Hoy se ha meado en mi casita nórdica! Desde la ventana ha lanzado un chorro de orín que ha alcanzado mis mantitas y el marco de la puerta de mi casa. Es marrano, marrano.

Mi madre lo ha desinfectado todo, pero no creo que sea suficiente. Dicen los humanos que el olor permanece mucho tiempo. ¡Apañados estamos con ese lanza meadas!

Toda la pandilla vamos a por él, pero Nala es la que más nos defiende. Le persigue hasta el huerto con furia leonina, pero sin hacerle daño. ¡El gato rubio parece que no se intimida con nuestros contraataques y persecuciones. Es bravo, tozudo y obsesivo. Mi madre Puça y yo vamos marcadas por él. Nos ha propinado zarpazos muy violentos.

Visto todo lo que está pasando, me veo obligada a montar guardia desde mi madriguera.




Ésta es la salida de la gatera, aquí me paso horas controlando los intrusos, especialmente al rubio. Guardo mis taquitos de carne con verduras y una salsita muy rica, mi leche, mis quesitos y galletas secas. Pero no sólo guardo la despensa, también guardo mi integridad. Ese gato me quiere hacer madre y yo no estoy nada predispuesta; además, a mi no me gusta nada, no es mi tipo. Es un chulo.

Y encima quiere ligar.
También va tras mi madre, el muy calenturiento no se ha percatado de que ambas dos estamos esmeriladas. Mi madre, pese a lo pequeñaja que es le planta cara, consigue espantarle pero la pobre lleva señales hasta en las uñas. Rocco y Rufo también lo sacuden, pero la que más hace es Nala, ella si lo hace correr. Es tan demonio de tasmania que no me extraña que huya el rubio y todos los gatos del vecindario; hasta nos asusta a nosotros si nos pilla desprevenidos.

¿Qué se puede hacer contra esos gatos obsesivos? Que conste que no es por compartir nuestra comida, es por lo chuletas y abusón que es.

A mis amigos Los Mascotones también les pasa algo similar. Suele atacarles un gato que fue abandonado por sus amos y que vivieron anteriormente en la misma casa, la que ellos habitan ahora.
La madre de Los Mascotones, que es una santa, le pone comida y así parece que hay menos agresiones. No sé que pensarán ellos, pero a mis hermanos y a mi nos sienta fatal que mi ama le ponga comida al gato rubio. La castigamos haciéndole el vacío, morros y alejándonos varias horas de la casa. La mujer lo lleva muy mal... La tenemos dominada.

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